miércoles, 22 de septiembre de 2010

El desempleo tiene cara de hombre.

El Desempleo tiene cara de hombre.
Link de artículo de la revista Dinero: http://www.dinero.com/actualidad/empleo/cada-67-hombres-trabajando-44-mujeres-empleadas_76903.aspx




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Los establecimientos de las hegemonías religiosas en la mayoría del mundo siempre constituyeron  leyes morales y culturales que hacían a la mujer en la sociedad un objeto al nivel de cualquier electrodoméstico de la casa, una fábrica de hijos u oficios varios sin más derecho a remuneración que la comida, el techo y escasamente, la ropa. A continuación nos ocuparemos de un problema de desigualdad que solo vino a preocupar a la humanidad hasta hace unos 30 de los más de 5000 años que llevamos contados.

Acercarse a lo que verdaderamente es real en la actualidad de un país como Colombia es lo que necesariamente se convierte en un tema investigativo, tanto así que para considerar válido el artículo de la revista Dinero  “Por cada 67 hombres trabajando, hay 44 mujeres empleadas” es necesario primero, revaluar los datos estadísticos que bien podrían ser simplemente un engranaje de la maquinaria de una estrategia política y que para ensanchar el problema de credibilidad del artículo son datos arrojados por el DANE una de las entidades del estado menos creíbles del país por su cuestionable labor en los censos nacionales.

Por otra parte, podemos dividir el artículo en dos momentos de los que se pueden considerar puntos clave de los argumentos utilizados por el autor,  el primero que habla con las cifras arrojadas desde el título y que monta lo que desde un punto de vista cotidiano es una gran mentira; y el segundo que se desenvuelve pobremente haciendo vagas referencias  a un desequilibrio salarial, que bajo lupa si  puede ser un poco más real y preocupante.

Sin la necesidad de un estudio serio  que pueda ser creíble para tratar el tema, hablar de un posible desempleo mayoritario en las  mujeres que en los  hombres, desde lo que pueden ser los  inicios históricos sociales del problema en  un sistema patriarcal y desde la óptica de una larga lucha feminista por la reivindicación de sus derechos en la sociedad, es muy  factible que todavía se estén  dando situaciones de discriminación por géneros en contra de las mujeres a la hora de emplear personas en un país de los llamados “tercermundista”.

 Pero, éste aparentemente preocupador balance cuando se hace  un acercamiento a las realidades cotidianas de las clases bajas del país, donde cualquier persona por debajo del estrato 5 puede dar cuenta de una situación en la que desde los Ministerios, la Dirección Administrativa en el Congreso,  a  Planeación Nacional, empresas privadas como el Éxito, Carrefour, Carulla,  empresas del sector farmacéutico, manufacturero, del sector de alimentos como Noel, Zenú, Nestle; Instituciones de educación tanto superior como básica, se puede decir sin exagerar que más del 80% de la nómina personal son mujeres. Incluso en el empleo informal podemos creer que son más las mujeres que los hombres, reafirmando una posición en la que es posible decir sin titubear que EL DESEMPLEO TIENE CARA DE HOMBRE.

Con el respeto que merecen los importantes movimientos feministas del país, el grupo editorial de la revista Dinero y  los miembros del congreso que impulsan el proyecto legal para promover la igualdad en la contratación de personas por género, es una obligación decirles sin ánimo de ofender que éste problema en Colombia hace rato fue superado y hasta podemos pedir que se impulse uno para hacer pie de fuerza contra lo que se puede llamar un “hembrismo” a la hora de contratar, o hasta pedirles que se ocupen de combatir un desempleo en general que de manera increíble en ciudades como Pereira alcanza tasas de hasta un 16% de la población total.

Sin embargo, no se puede negar que todavía se subestima a la mujer como ser social y que en un mundo  donde lo que importa es hacer todo más rentable,  podemos decir que esa sobre-contratación de personal femenino obedece a un paradigma en el que se cree que contratar a una mujer devenga menos gastos tanto económicos como de liderazgo, por su tradicional sumisión, lo que genera un contraste difícil de negar entre los que mandan el país en su mayoría hombres y la clase obrera ahora más femenina que nunca. Por ese lado si es totalmente fácil de aceptar que a las mujeres se les discrimina en cantidades monetarias e ideológicas con el fin de hacer más y más rentable una maquinaria económica en busca de favorecer en general no solo a los hombres si no a unas clases sociales dominantes.

Éste ensayo no ha sido una tentativa desesperada por defender al status quo innegablemente discriminativo y preponte en contra de las mujeres, si no que es un intento por acercarse a un balance crítico de lo que verdaderamente es real en Colombia y de lo que nos entregan diariamente los medios más importantes en éste país.

Link de artículo de la revista Dinero: http://www.dinero.com/actualidad/empleo/cada-67-hombres-trabajando-44-mujeres-empleadas_76903.aspx

viernes, 30 de abril de 2010

Mi texto de cumpleaños. Maldito abril

http://www.youtube.com/watch?v=-yl7deIhuLU

Desde Hoy 1 de abril escribiré un renglón cada día hasta el fin de mes. Éste es el primero.

Cuando estaba en 4 de primaria empecé a escribir, a inventar historias, a crear coloridos universos paralelos, a soñar con letras y en momentos de locura y tal vez hasta destreza a trazar mis sueños ácidos con un amarillento lápiz lleno de mordiscos. En esos tiempos me motilaba mi mamá y a ella le encantaba mi cabellera impar, con hebras negras, amarillas blancas y hasta rojas. Por eso siempre he tenido el pelo largo y revolcado; por mi mamá hasta 7, por rebeldía hasta 11 y por no perder destreza hasta el día de hoy.

Algún día una de mis mejores amigas me dijo que yo escribía mejor con el pelo revolcado, quiero probar que tan cierto es, me quito la gorra y escribo hasta el último día de mi Abril #18, mientras éste cuarto se inunda de letras espero a que algo pasé.

Éste último abril llegó anunciándome que ya no soy un niño, que ya no sonrío por todo, que ya no me hacen feliz las caras de los señores feos, ni las señoras gordas, ni las señoras flacas, ni las señoras que no son señoras, que ya NO.

Abril me susurro al oído que mi mamá es admirable pero no lo sabe todo, que mi papá ha dejado de decirme papi y le da desconfianza o tal vez vergüenza darme besos en la mejilla, que mis hermanos son miles de millones y no 3 como algún día me lo dijo mi madre.

Éste nuevo abril me anuncia pasos más rápidos y menos alucinantes, ciudades cada vez más grises edificios cada vez más bajos, caras más peludas y personas con una mente más lampiña. Abril me ha recordado que hace mucho tiempo no me da asco besar niñas, ni querer a mis hermanos, que las personas son menos bonitas pero más interesantes, que la sopa no es tan maluca como la pinta Mafalda ni tan nutritiva como la pinta mi abuela.

Con éste Abril me doy cuenta que cada vez me dicen más que si pero con mayor frecuencia yo digo que no, que ahora sé porque se mata la gente aunque todavía no lo entiendo. Que “vivo más de noche que de día, sueño más despierto que dormido y bebo más de lo que debería”, éste abril me ha hecho entender que mis sueños son de papel y que en él los hago posibles.

Mi más reciente Abril hizo fortalecer la creencia de que en nombre del padre y del hijo, el espíritu santo sigue acabando con la vida, Amén.

Aprilis, duben, abril, huhtikuu, april , nisan, aprile…el frío mes del la amorosa afrodita hizo definitivo aquello de que el infierno es demasiado dulce.

Éste Maldito Abril sólo vino a recordarme que ahora es más difícil ser feliz. Lo logré 30 renglones.