* ¿Cómo así?
* ¿Me lo preguntas a mi?
* Obvio, no vez que el zancudo no me habla desde la última
picadura.
* Él tiene la razón.
* ¿Otra vez tu con eso? A la mierda, el insiste en que deje de beber, yo le digo que se joda, si quiere mi sangre que se aguante mis borracheras.
* No le hagas al pobre lo mismo que a mí, terminarás deseando sus picaduras y no todos te desprecian tanto como yo.
* Y eso qué tiene que ver, no vez que no entiendo?
* ¿No lo entiendes? Desde la primera vez que te vi te dije lo mucho que te amaba, aun cuando me diste aquellas 72 puñaladas yo seguí amándote y eso que usaste tu peor cuchillo.
* Ese es tu problema, hace más de un año que no te obligo a que me ames, después de todo lo último que quiero hacer es asesinarte, o que me asesines, aunque yo te mataría antes de que supieras con cuál de tus ocho manos dispararme.
* ¿Cómo así?
No logro entender nada de lo que veo, no se si toser o suspirar, no escucho nada más que conversaciones psicodélicas, gritos, mofas, gemidos…dulces gemidos. Esto comienza a desesperarme, ella no deja de mirarme y por su piel siguen corriendo las gotas de ese sudor explosivo, yo me muero por lamer un poco, pero eso me mataría, en éste lugar todo podría matarte, pero es lo que me tragué hace un par de minutos lo que me jode. No volveré a correr con la boca abierta, así no me trago nunca más una maldita mariposa de cianuro.
lunes, 6 de junio de 2011
Fragmento de La sexualidad de la pantera Rosa
Fragmento"La sexualidad de la pantera Rosa"
NINFAS Y SIRVIENTAS Cap 14
Efraim Medina Reyes
La catedral es un montón de piedra donde orinan a media noche los vagos y dementes. Adentro hay bancas, el altar, figuras de yeso y cuadros alusivos a la desesperación y la angustia que tanto fascina a los católicos. El cura alava al dolor y le pide a sus feligreses que lo cultiven como una joya. Éstos se ponen en pie, se sientan, se arrodillan y le hacen coro al mensajero de su terrible Dios. Siento vacío. No imagino a Dios escuchando aquella música. Un verdadero Dios se inclinaria por el blues que puede ser melancólico pero también desfachatado y libre. Un verdadero Dios tendría swing porque sabe que debido al swing de los delfines se suicidan y los cuervos son monógamos. Un verdadero Dios no condenaría que dos mujeres se froten y un hombre embauque a una sirvineta por no encontrar su ninfa. Ese Dios sabría que todos aquí estamos perdidos en la corriente y algunos ni siquiera podemos evitar lastimar y ser lastimados.
Sountrack(puesto por mi) :
NINFAS Y SIRVIENTAS Cap 14
Efraim Medina Reyes
La catedral es un montón de piedra donde orinan a media noche los vagos y dementes. Adentro hay bancas, el altar, figuras de yeso y cuadros alusivos a la desesperación y la angustia que tanto fascina a los católicos. El cura alava al dolor y le pide a sus feligreses que lo cultiven como una joya. Éstos se ponen en pie, se sientan, se arrodillan y le hacen coro al mensajero de su terrible Dios. Siento vacío. No imagino a Dios escuchando aquella música. Un verdadero Dios se inclinaria por el blues que puede ser melancólico pero también desfachatado y libre. Un verdadero Dios tendría swing porque sabe que debido al swing de los delfines se suicidan y los cuervos son monógamos. Un verdadero Dios no condenaría que dos mujeres se froten y un hombre embauque a una sirvineta por no encontrar su ninfa. Ese Dios sabría que todos aquí estamos perdidos en la corriente y algunos ni siquiera podemos evitar lastimar y ser lastimados.
Sountrack(puesto por mi) :
domingo, 1 de mayo de 2011
Mapa de ruta
Respuesta a la pregunta ¿a dónde voy?
Se que me dirijo a la misma parte en donde todos sucumbimos, ese lugar en el que pierde sentido la existencia y gana respeto el existencialismo.
Marcho dentro de la hilera hacía ese lugar que huele a muerte, ahí donde somos condenados por la inocencia.
Voy directo al tedioso despertar matutino del día siguiente, otra vez esperando el toque mágico del dichoso dedo de la suerte.
Me dirijo hacía la cicatriz que me deja un camino iluminado por el fuego con el que arden mis ideas del futuro.
Corro con su mano entre mis dedos, alentado por las travesías espaciales de sus alucinantes besos, directamente a ese lugar debajo de la luna, donde un arrebatado futuro nos espera.
Me arrojaré protegido por el frío hasta infinitas noches de locura, abastecido por la basura que las ratas me comparten.
Voy hacia el espejo frente al que la probidad se muestra injusta. Supongo recorrer los caminos del saber sin que éste me mimetice, desde mi jaula, de la que espero no estar intentado escapar demasiado tarde, me dirijo por caminos culebreros prostituido en la razón sin que ésta pierda su matiz.
Voy a donde quiero, porque en el nombre del señor ya estoy muerto y enterrado.
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