lunes, 6 de junio de 2011

Mariposas de cianuro

* ¿Cómo así?
* ¿Me lo preguntas a mi?
* Obvio, no vez que el zancudo no me habla desde la última

picadura.
* Él tiene la razón.
* ¿Otra vez tu con eso? A la mierda, el insiste en que deje de beber, yo le digo que se joda, si quiere mi sangre que se aguante mis borracheras.
* No le hagas al pobre lo mismo que a mí, terminarás deseando sus picaduras y no todos te desprecian tanto como yo.
* Y eso qué tiene que ver, no vez que no entiendo?
* ¿No lo entiendes? Desde la primera vez que te vi te dije lo mucho que te amaba, aun cuando me diste aquellas 72 puñaladas yo seguí amándote y eso que usaste tu peor cuchillo.
* Ese es tu problema, hace más de un año que no te obligo a que me ames, después de todo lo último que quiero hacer es asesinarte, o que me asesines, aunque yo te mataría antes de que supieras con cuál de tus ocho manos dispararme.
* ¿Cómo así?
No logro entender nada de lo que veo, no se si toser o suspirar, no escucho nada más que conversaciones psicodélicas, gritos, mofas, gemidos…dulces gemidos. Esto comienza a desesperarme, ella no deja de mirarme y por su piel siguen corriendo las gotas de ese sudor explosivo, yo me muero por lamer un poco, pero eso me mataría, en éste lugar todo podría matarte, pero es lo que me tragué hace un par de minutos lo que me jode. No volveré a correr con la boca abierta, así no me trago nunca más una maldita mariposa de cianuro.

1 comentario: