El Desempleo tiene cara de hombre.
Link de artículo de la revista Dinero: http://www.dinero.com/actualidad/empleo/cada-67-hombres-trabajando-44-mujeres-empleadas_76903.aspx
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Los establecimientos de las hegemonías religiosas en la mayoría del mundo siempre constituyeron leyes morales y culturales que hacían a la mujer en la sociedad un objeto al nivel de cualquier electrodoméstico de la casa, una fábrica de hijos u oficios varios sin más derecho a remuneración que la comida, el techo y escasamente, la ropa. A continuación nos ocuparemos de un problema de desigualdad que solo vino a preocupar a la humanidad hasta hace unos 30 de los más de 5000 años que llevamos contados.
Acercarse a lo que verdaderamente es real en la actualidad de un país como Colombia es lo que necesariamente se convierte en un tema investigativo, tanto así que para considerar válido el artículo de la revista Dinero “Por cada 67 hombres trabajando, hay 44 mujeres empleadas” es necesario primero, revaluar los datos estadísticos que bien podrían ser simplemente un engranaje de la maquinaria de una estrategia política y que para ensanchar el problema de credibilidad del artículo son datos arrojados por el DANE una de las entidades del estado menos creíbles del país por su cuestionable labor en los censos nacionales.
Por otra parte, podemos dividir el artículo en dos momentos de los que se pueden considerar puntos clave de los argumentos utilizados por el autor, el primero que habla con las cifras arrojadas desde el título y que monta lo que desde un punto de vista cotidiano es una gran mentira; y el segundo que se desenvuelve pobremente haciendo vagas referencias a un desequilibrio salarial, que bajo lupa si puede ser un poco más real y preocupante.
Sin la necesidad de un estudio serio que pueda ser creíble para tratar el tema, hablar de un posible desempleo mayoritario en las mujeres que en los hombres, desde lo que pueden ser los inicios históricos sociales del problema en un sistema patriarcal y desde la óptica de una larga lucha feminista por la reivindicación de sus derechos en la sociedad, es muy factible que todavía se estén dando situaciones de discriminación por géneros en contra de las mujeres a la hora de emplear personas en un país de los llamados “tercermundista”.
Pero, éste aparentemente preocupador balance cuando se hace un acercamiento a las realidades cotidianas de las clases bajas del país, donde cualquier persona por debajo del estrato 5 puede dar cuenta de una situación en la que desde los Ministerios, la Dirección Administrativa en el Congreso, a Planeación Nacional, empresas privadas como el Éxito, Carrefour, Carulla, empresas del sector farmacéutico, manufacturero, del sector de alimentos como Noel, Zenú, Nestle; Instituciones de educación tanto superior como básica, se puede decir sin exagerar que más del 80% de la nómina personal son mujeres. Incluso en el empleo informal podemos creer que son más las mujeres que los hombres, reafirmando una posición en la que es posible decir sin titubear que EL DESEMPLEO TIENE CARA DE HOMBRE.
Con el respeto que merecen los importantes movimientos feministas del país, el grupo editorial de la revista Dinero y los miembros del congreso que impulsan el proyecto legal para promover la igualdad en la contratación de personas por género, es una obligación decirles sin ánimo de ofender que éste problema en Colombia hace rato fue superado y hasta podemos pedir que se impulse uno para hacer pie de fuerza contra lo que se puede llamar un “hembrismo” a la hora de contratar, o hasta pedirles que se ocupen de combatir un desempleo en general que de manera increíble en ciudades como Pereira alcanza tasas de hasta un 16% de la población total.
Sin embargo, no se puede negar que todavía se subestima a la mujer como ser social y que en un mundo donde lo que importa es hacer todo más rentable, podemos decir que esa sobre-contratación de personal femenino obedece a un paradigma en el que se cree que contratar a una mujer devenga menos gastos tanto económicos como de liderazgo, por su tradicional sumisión, lo que genera un contraste difícil de negar entre los que mandan el país en su mayoría hombres y la clase obrera ahora más femenina que nunca. Por ese lado si es totalmente fácil de aceptar que a las mujeres se les discrimina en cantidades monetarias e ideológicas con el fin de hacer más y más rentable una maquinaria económica en busca de favorecer en general no solo a los hombres si no a unas clases sociales dominantes.
Éste ensayo no ha sido una tentativa desesperada por defender al status quo innegablemente discriminativo y preponte en contra de las mujeres, si no que es un intento por acercarse a un balance crítico de lo que verdaderamente es real en Colombia y de lo que nos entregan diariamente los medios más importantes en éste país.
Link de artículo de la revista Dinero: http://www.dinero.com/actualidad/empleo/cada-67-hombres-trabajando-44-mujeres-empleadas_76903.aspx